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Quarta-feira, Novembro 02, 2011
Cabotinismo III
Para que fique registado,para que se saiba-que-se-sabe-o-que-se-sabia, um artigo onde se mostra porque é que é inútil esperarmos o recobro de um ocidente onde o cifrão é icone de culto e adoração e então, que mais não lhe resta que apodrecer sobre o seu próprio odor pestilento:
"Cuando los trucos de las cuentas griegas quedaron al descubierto, ya en 2009, prendió el incendio en la eurozona: fue el inicio formal de la crisis europea, que empezó en Atenas, siguió en Irlanda y Portugal e infectó tanto al conjunto de la UE que aún amenaza con llevarse por delante hasta la construcción europea misma.
Ahora serán algunos de los exdirectivos del banco que ayudó a provocar el incendio los que han recibido el encargo de apagarlo. Pero ninguno apunta hacia su exbanco. Su receta compartida es otra: extrema austeridad de las cuentas públicas.
Ya en 2009, el nuevo Ejecutivo griego del socialista Yorgos Papandreu, escandalizado por los trucos contables creados por Goldman Sachs que dijo descubrir (y que se emplearon también en los gobiernos socialistas de Costas Simitis), puso al frente de la Agencia de Deuda Pública griega a Petros Christodoulou. El experto financiero no sólo había trabajado en Goldman Sachs, sino que en 2006 era el responsable de Mercados y Banca Privada del Banco Nacional de Grecia, la entidad privada que a partir de ese año vehiculó el swap griego diseñado por Goldman Sachs, a través de una cuenta en Delaware (EEUU), un territorio considerado un paraíso fiscal.
En octubre de 2010, otro exejecutivo de Goldman Sachs aterrizó en un puesto clave para afrontar la crisis de la eurozona: la dirección para Europa del FMI, actor de primer orden en los planes de rescate y guardián de las medidas ortodoxas de austeridad. Se trata del portugués Antonio Borges, vicepresidente y managing director de Goldman Sachs Internacional (la unidad del banco con sede en Londres que dirigió los swaps griegos) entre 2000 y 2008, justo coincidiendo con el programa griego del banco.
Y hoy asciende a la cúspide del BCE, que la mayoría de analistas consideran el actor más importante para esta fase de la crisis, Mario Draghi, exvicepresidente de Goldman Sachs Internacional entre 2002 y 2005. En estos años, el banquero italiano no se limitó a ser alto directivo del banco: era también socio y, por tanto, integrante de su restringida élite.
Cuando Draghi presentó sus credenciales ante la Eurocámara, el pasado junio, se vio forzado a hablar de Goldman y aseguró que nada supo en su momento de los swaps griegos. Pero la polémica operación de su exbanco le sigue persiguiendo hasta ahora.
'Productos Frankenstein'
"Al menos, el nuevo presidente del BCE tendrá un mejor conocimiento que Trichet de los productos Frankenstein", ironiza por correo electrónico Marshall Auerback, economista de la Universidad de Missouri. "Poner a Draghi al frente del BCE es como tener a un zorro guardando el gallinero", explica a Público el prestigioso economista Simon Johnson, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Johnson añade, sin embargo, que hay que esperar porque, siguiendo con las metáforas que sugiere, cuando se pone "a un ladrón de vigilante", pueden suceder dos cosas: "A veces, ello evita nuevos robos", porque el nuevo vigilante conoce bien los métodos de los malhechores. Y otras veces, "simplemente hay más robos aún". "Ya veremos qué sucede", concluye.
La firma ha estado relacionada con las operaciones más polémicas de la crisis
Johnson no es ningún radical: llegó a ser economista jefe del FMI y quizá porque conoce bien el mundo económico ortodoxo ha sido capaz de escribir uno de los libros que con más solidez exponen la tesis de que hoy el poder está mucho más en manos de la gran banca que de los políticos. El libro se llama 13 bankers. The Wall Stret Takeover and the Next Financial Meltdown (Pantheon) [13 banqueros. La toma por parte de Wall Street y la próxima implosión financiera] y sus páginas describen muy bien el fenómeno de la "puerta giratoria". Es decir, los vasos comunicantes entre la esfera política y el poder económico, siempre dirigida por este último, que cuenta con piezas muy bien colocadas en los gobiernos y luego acoge generosamente a políticos clave cuando dejan el poder.
"En la UE también tenemos un Inside Job, sin duda; está clarísimo que no es exclusivo de EEUU", afirma Alejandro Inurrieta, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles, en referencia a la exitosa película sobre la crisis financiera que desnuda algunos ejemplos de "puerta giratoria". Inurrieta (tampoco sospechoso de radical: ha sido director general en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y concejal del PSOE en Madrid) considera que el ascenso de Draghi en el BCE y de otros exdirectivos de Goldman Sachs "no es en absoluto anecdótico". Y añade: "El problema es gravísimo porque algunos políticos deciden pensando que su destino final será el Goldman de turno".
Las puertas giratorias
El banco de inversión se rodea de un secretismo que alimenta su mito
Los ejemplos de "puerta giratoria" son abundantes y algunos de altísimo nivel. Como Robert Rubin: pasó de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro con Bill Clinton desde donde logró la máxima liberalización del sector financieroy luego aterrizó en Citigroup. O Henry Paulson: también saltó desde la dirección de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro de George W. Bush y desde este puesto fue clave en dejar quebrar el banco de inversiones Lehman Brothers, uno de los máximos rivales de Goldman.
Al frente de Goldman Sachs Internacional está Peter Shuterland, irlandés muy bien conectado con las instituciones comunitarias porque fue comisario de Competencia a finales de los años ochenta. Pero, además, en 2005 fichó a Mario Monti tras pasar diez años en el Ejecutivo comunitario, que nunca quiso fiscalizar las cuentas griegas cocinadas por el banco estadounidense. Monti fue primero comisario de Mercado Interno y luego de la Competencia.

Al año siguiente, en 2006, Goldman Sachs incorporó al economista jefe del BCE, Otmar Issing, tras una larga e influyente carrera en el Bundesbank y el BCE. Y antes del verano, el banco ha logrado otro fichaje importante: Huw Pill, economista de referencia del BCE.
"La UE conocía muy bien el fraude de las cuentas griegas preparado por Goldman y nunca quiso hacer nada", subraya Leonidas Vatikiotis, economista griego y asesor en Debtocracy, la versión griega de Inside Job que causa furor en internet.
Añade Vatikiotis: "Tenemos una prueba reciente de ello: la radical negativa del BCE, con el respaldo de la UE, a entregar a Bloomberg la información que reclama sobre cómo Grecia ocultó la deuda", concluye. La oposición del BCE a difundir estos documentos es total. Y la agencia incluso ha acudido a los tribunales para reclamarlos.
La "puerta giratoria" es un fenómeno común a todo el sector financiero y, sobre todo, a la gran banca de inversión. Pero Goldman Sachs se sitúa, con diferencia, en lo más alto del podio de ese imaginario de poder global en la sombra que los sectores ortodoxos suelen considerar meras "teorías conspirativas". El secretismo del banco alimenta el mito: también para este artículo ha declinado evaluar el ascenso de Draghi en el BCE y su pasado en la casa.
En 2011 se han editado dos libros de referencia sobre el banco, surgidos de ámbitos casi antagónicos pero con la misma conclusión explícita ya en el subtítulo que subraya el enorme poder oculto. De un lado, el periodista de Le Monde Marc Roche ha publicado El banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo (Deusto) (ver entrevista en la página siguiente). Y del otro, el financiero William D. Cohan firma Money and Power. How Goldman Sachs Came to Rule the World (Allen Lane), que podría traducirse como Dinero y poder. Cómo Goldman Sachs llegó para dirigir el mundo.
La imagen ha ido reforzándose más aún si cabe en los últimos años porque el banco ha estado relacionado, directa o indirectamente, con las operaciones más polémicas desde que en 2007 estalló la crisis: entre otras, el swap griego; el macrorrescate de la aseguradora AIG (cuyo hundimiento muy probablemente le hubiera arrastrado), mientras se dejaba caer Lehman Brothers, archirrival de Goldman; el caso Galleon, el mayor escándalo de uso de información privilegiada en décadas que ahora tiene en el punto de mira a Rajat Gupta, exconsejero del banco; y, muy particularmente, Abacus, quizá el mayor escándalo en las hipotecas subprime, detonante del estallido de la crisis mundial.
El 'caso Abacus'
Abacus es el nombre que el banco dio al producto financiero construido con hipotecas subprime de muy mala calidad que supuestamente puso a disposición de uno de sus mejores clientes, el hedge fund de John Paulson, a mediados de 2007, poco antes de que pinchara la burbuja. A Paulson se le invitó supuestamente a apostar en contra del producto (es decir, ganaba si Abacus se hundía) mientras que los clientes que invertían de verdad en el engendro estaban abocados a la ruina.
Para evitar una investigación sobre el caso, Goldman aceptó pagar 550 millones de dólares en julio de 2010. Se estima que Paulson se embolsó alrededor de 1.000 millones de dólares en una única apuesta. Y uno de los mayores perjudicados fue el banco alemán IKB, que perdió más de 150 millones y quedó al borde de la quiebra.
Entre los miembros del consejo de IKB en aquel momento estaba, en representación del Ejecutivo alemán, el prometedor Jörg Asmussen, que tuvo que mover todos los hilos y más para lograr el apoyo de su Gobierno para inyectar 1.500 millones de dinero público al banco comatoso y evitar la quiebra.
Asmussen es precisamente el hombre elegido por Berlín para sustituir al dimitido Jürgen Stark en el reducido Comité Ejecutivo del BCE. Y su nuevo jefe será Mario Draghi, el antiguo peso pesado del banco que inventó el swap griego y creó Abacus.
Cuando los trucos de las cuentas griegas quedaron al descubierto, ya en 2009, prendió el incendio en la eurozona: fue el inicio formal de la crisis europea, que empezó en Atenas, siguió en Irlanda y Portugal e infectó tanto al conjunto de la UE que aún amenaza con llevarse por delante hasta la construcción europea misma.
Ahora serán algunos de los exdirectivos del banco que ayudó a provocar el incendio los que han recibido el encargo de apagarlo. Pero ninguno apunta hacia su exbanco. Su receta compartida es otra: extrema austeridad de las cuentas públicas.
Ya en 2009, el nuevo Ejecutivo griego del socialista Yorgos Papandreu, escandalizado por los trucos contables creados por Goldman Sachs que dijo descubrir (y que se emplearon también en los gobiernos socialistas de Costas Simitis), puso al frente de la Agencia de Deuda Pública griega a Petros Christodoulou. El experto financiero no sólo había trabajado en Goldman Sachs, sino que en 2006 era el responsable de Mercados y Banca Privada del Banco Nacional de Grecia, la entidad privada que a partir de ese año vehiculó el swap griego diseñado por Goldman Sachs, a través de una cuenta en Delaware (EEUU), un territorio considerado un paraíso fiscal.
En octubre de 2010, otro exejecutivo de Goldman Sachs aterrizó en un puesto clave para afrontar la crisis de la eurozona: la dirección para Europa del FMI, actor de primer orden en los planes de rescate y guardián de las medidas ortodoxas de austeridad. Se trata del portugués Antonio Borges, vicepresidente y managing director de Goldman Sachs Internacional (la unidad del banco con sede en Londres que dirigió los swaps griegos) entre 2000 y 2008, justo coincidiendo con el programa griego del banco.
Y hoy asciende a la cúspide del BCE, que la mayoría de analistas consideran el actor más importante para esta fase de la crisis, Mario Draghi, exvicepresidente de Goldman Sachs Internacional entre 2002 y 2005. En estos años, el banquero italiano no se limitó a ser alto directivo del banco: era también socio y, por tanto, integrante de su restringida élite.
Cuando Draghi presentó sus credenciales ante la Eurocámara, el pasado junio, se vio forzado a hablar de Goldman y aseguró que nada supo en su momento de los swaps griegos. Pero la polémica operación de su exbanco le sigue persiguiendo hasta ahora.
"El ascenso de los exdirectivos de Goldman no es en absoluto anecdótico"
'Productos Frankenstein'
"Al menos, el nuevo presidente del BCE tendrá un mejor conocimiento que Trichet de los productos Frankenstein", ironiza por correo electrónico Marshall Auerback, economista de la Universidad de Missouri. "Poner a Draghi al frente del BCE es como tener a un zorro guardando el gallinero", explica a Público el prestigioso economista Simon Johnson, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Johnson añade, sin embargo, que hay que esperar porque, siguiendo con las metáforas que sugiere, cuando se pone "a un ladrón de vigilante", pueden suceder dos cosas: "A veces, ello evita nuevos robos", porque el nuevo vigilante conoce bien los métodos de los malhechores. Y otras veces, "simplemente hay más robos aún". "Ya veremos qué sucede", concluye.
La firma ha estado relacionada con las operaciones más polémicas de la crisis
Johnson no es ningún radical: llegó a ser economista jefe del FMI y quizá porque conoce bien el mundo económico ortodoxo ha sido capaz de escribir uno de los libros que con más solidez exponen la tesis de que hoy el poder está mucho más en manos de la gran banca que de los políticos. El libro se llama 13 bankers. The Wall Stret Takeover and the Next Financial Meltdown (Pantheon) [13 banqueros. La toma por parte de Wall Street y la próxima implosión financiera] y sus páginas describen muy bien el fenómeno de la "puerta giratoria". Es decir, los vasos comunicantes entre la esfera política y el poder económico, siempre dirigida por este último, que cuenta con piezas muy bien colocadas en los gobiernos y luego acoge generosamente a políticos clave cuando dejan el poder.
"En la UE también tenemos un Inside Job, sin duda; está clarísimo que no es exclusivo de EEUU", afirma Alejandro Inurrieta, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles, en referencia a la exitosa película sobre la crisis financiera que desnuda algunos ejemplos de "puerta giratoria". Inurrieta (tampoco sospechoso de radical: ha sido director general en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y concejal del PSOE en Madrid) considera que el ascenso de Draghi en el BCE y de otros exdirectivos de Goldman Sachs "no es en absoluto anecdótico". Y añade: "El problema es gravísimo porque algunos políticos deciden pensando que su destino final será el Goldman de turno".
Las puertas giratorias
El banco de inversión se rodea de un secretismo que alimenta su mito
Los ejemplos de "puerta giratoria" son abundantes y algunos de altísimo nivel. Como Robert Rubin: pasó de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro con Bill Clinton desde donde logró la máxima liberalización del sector financieroy luego aterrizó en Citigroup. O Henry Paulson: también saltó desde la dirección de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro de George W. Bush y desde este puesto fue clave en dejar quebrar el banco de inversiones Lehman Brothers, uno de los máximos rivales de Goldman.
Al frente de Goldman Sachs Internacional está Peter Shuterland, irlandés muy bien conectado con las instituciones comunitarias porque fue comisario de Competencia a finales de los años ochenta. Pero, además, en 2005 fichó a Mario Monti tras pasar diez años en el Ejecutivo comunitario, que nunca quiso fiscalizar las cuentas griegas cocinadas por el banco estadounidense. Monti fue primero comisario de Mercado Interno y luego de la Competencia.
Al año siguiente, en 2006, Goldman Sachs incorporó al economista jefe del BCE, Otmar Issing, tras una larga e influyente carrera en el Bundesbank y el BCE. Y antes del verano, el banco ha logrado otro fichaje importante: Huw Pill, economista de referencia del BCE.
"La UE conocía muy bien el fraude de las cuentas griegas preparado por Goldman y nunca quiso hacer nada", subraya Leonidas Vatikiotis, economista griego y asesor en Debtocracy, la versión griega de Inside Job que causa furor en internet.
Añade Vatikiotis: "Tenemos una prueba reciente de ello: la radical negativa del BCE, con el respaldo de la UE, a entregar a Bloomberg la información que reclama sobre cómo Grecia ocultó la deuda", concluye. La oposición del BCE a difundir estos documentos es total. Y la agencia incluso ha acudido a los tribunales para reclamarlos.

La "puerta giratoria" es un fenómeno común a todo el sector financiero y, sobre todo, a la gran banca de inversión. Pero Goldman Sachs se sitúa, con diferencia, en lo más alto del podio de ese imaginario de poder global en la sombra que los sectores ortodoxos suelen considerar meras "teorías conspirativas". El secretismo del banco alimenta el mito: también para este artículo ha declinado evaluar el ascenso de Draghi en el BCE y su pasado en la casa.
En 2011 se han editado dos libros de referencia sobre el banco, surgidos de ámbitos casi antagónicos pero con la misma conclusión explícita ya en el subtítulo que subraya el enorme poder oculto. De un lado, el periodista de Le Monde Marc Roche ha publicado El banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo (Deusto) (ver entrevista en la página siguiente). Y del otro, el financiero William D. Cohan firma Money and Power. How Goldman Sachs Came to Rule the World (Allen Lane), que podría traducirse como Dinero y poder. Cómo Goldman Sachs llegó para dirigir el mundo.
La imagen ha ido reforzándose más aún si cabe en los últimos años porque el banco ha estado relacionado, directa o indirectamente, con las operaciones más polémicas desde que en 2007 estalló la crisis: entre otras, el swap griego; el macrorrescate de la aseguradora AIG (cuyo hundimiento muy probablemente le hubiera arrastrado), mientras se dejaba caer Lehman Brothers, archirrival de Goldman; el caso Galleon, el mayor escándalo de uso de información privilegiada en décadas que ahora tiene en el punto de mira a Rajat Gupta, exconsejero del banco; y, muy particularmente, Abacus, quizá el mayor escándalo en las hipotecas subprime, detonante del estallido de la crisis mundial.
El 'caso Abacus'
Abacus es el nombre que el banco dio al producto financiero construido con hipotecas subprime de muy mala calidad que supuestamente puso a disposición de uno de sus mejores clientes, el hedge fund de John Paulson, a mediados de 2007, poco antes de que pinchara la burbuja. A Paulson se le invitó supuestamente a apostar en contra del producto (es decir, ganaba si Abacus se hundía) mientras que los clientes que invertían de verdad en el engendro estaban abocados a la ruina.
Para evitar una investigación sobre el caso, Goldman aceptó pagar 550 millones de dólares en julio de 2010. Se estima que Paulson se embolsó alrededor de 1.000 millones de dólares en una única apuesta. Y uno de los mayores perjudicados fue el banco alemán IKB, que perdió más de 150 millones y quedó al borde de la quiebra.
Entre los miembros del consejo de IKB en aquel momento estaba, en representación del Ejecutivo alemán, el prometedor Jörg Asmussen, que tuvo que mover todos los hilos y más para lograr el apoyo de su Gobierno para inyectar 1.500 millones de dinero público al banco comatoso y evitar la quiebra.
Asmussen es precisamente el hombre elegido por Berlín para sustituir al dimitido Jürgen Stark en el reducido Comité Ejecutivo del BCE. Y su nuevo jefe será Mario Draghi, el antiguo peso pesado del banco que inventó el swap griego y creó Abacus."
PERE RUSIÑOL MADRID 01/11/2011 12:27 Actualizado: 01/11/2011 12:27 ;PUBLICO.ES
Entretanto surgem movimentos (Occupy togheter) que de uma forma incipiente tentam mostrar o seu inconformismo e assombro pelo rumo que levamos e que a muito curto prazo terá de ter uma involução. Mas para já qual?
"Cuando los trucos de las cuentas griegas quedaron al descubierto, ya en 2009, prendió el incendio en la eurozona: fue el inicio formal de la crisis europea, que empezó en Atenas, siguió en Irlanda y Portugal e infectó tanto al conjunto de la UE que aún amenaza con llevarse por delante hasta la construcción europea misma.
Ahora serán algunos de los exdirectivos del banco que ayudó a provocar el incendio los que han recibido el encargo de apagarlo. Pero ninguno apunta hacia su exbanco. Su receta compartida es otra: extrema austeridad de las cuentas públicas.
Ya en 2009, el nuevo Ejecutivo griego del socialista Yorgos Papandreu, escandalizado por los trucos contables creados por Goldman Sachs que dijo descubrir (y que se emplearon también en los gobiernos socialistas de Costas Simitis), puso al frente de la Agencia de Deuda Pública griega a Petros Christodoulou. El experto financiero no sólo había trabajado en Goldman Sachs, sino que en 2006 era el responsable de Mercados y Banca Privada del Banco Nacional de Grecia, la entidad privada que a partir de ese año vehiculó el swap griego diseñado por Goldman Sachs, a través de una cuenta en Delaware (EEUU), un territorio considerado un paraíso fiscal.
En octubre de 2010, otro exejecutivo de Goldman Sachs aterrizó en un puesto clave para afrontar la crisis de la eurozona: la dirección para Europa del FMI, actor de primer orden en los planes de rescate y guardián de las medidas ortodoxas de austeridad. Se trata del portugués Antonio Borges, vicepresidente y managing director de Goldman Sachs Internacional (la unidad del banco con sede en Londres que dirigió los swaps griegos) entre 2000 y 2008, justo coincidiendo con el programa griego del banco.
Y hoy asciende a la cúspide del BCE, que la mayoría de analistas consideran el actor más importante para esta fase de la crisis, Mario Draghi, exvicepresidente de Goldman Sachs Internacional entre 2002 y 2005. En estos años, el banquero italiano no se limitó a ser alto directivo del banco: era también socio y, por tanto, integrante de su restringida élite.Cuando Draghi presentó sus credenciales ante la Eurocámara, el pasado junio, se vio forzado a hablar de Goldman y aseguró que nada supo en su momento de los swaps griegos. Pero la polémica operación de su exbanco le sigue persiguiendo hasta ahora.
'Productos Frankenstein'
"Al menos, el nuevo presidente del BCE tendrá un mejor conocimiento que Trichet de los productos Frankenstein", ironiza por correo electrónico Marshall Auerback, economista de la Universidad de Missouri. "Poner a Draghi al frente del BCE es como tener a un zorro guardando el gallinero", explica a Público el prestigioso economista Simon Johnson, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Johnson añade, sin embargo, que hay que esperar porque, siguiendo con las metáforas que sugiere, cuando se pone "a un ladrón de vigilante", pueden suceder dos cosas: "A veces, ello evita nuevos robos", porque el nuevo vigilante conoce bien los métodos de los malhechores. Y otras veces, "simplemente hay más robos aún". "Ya veremos qué sucede", concluye.
La firma ha estado relacionada con las operaciones más polémicas de la crisis
Johnson no es ningún radical: llegó a ser economista jefe del FMI y quizá porque conoce bien el mundo económico ortodoxo ha sido capaz de escribir uno de los libros que con más solidez exponen la tesis de que hoy el poder está mucho más en manos de la gran banca que de los políticos. El libro se llama 13 bankers. The Wall Stret Takeover and the Next Financial Meltdown (Pantheon) [13 banqueros. La toma por parte de Wall Street y la próxima implosión financiera] y sus páginas describen muy bien el fenómeno de la "puerta giratoria". Es decir, los vasos comunicantes entre la esfera política y el poder económico, siempre dirigida por este último, que cuenta con piezas muy bien colocadas en los gobiernos y luego acoge generosamente a políticos clave cuando dejan el poder.
"En la UE también tenemos un Inside Job, sin duda; está clarísimo que no es exclusivo de EEUU", afirma Alejandro Inurrieta, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles, en referencia a la exitosa película sobre la crisis financiera que desnuda algunos ejemplos de "puerta giratoria". Inurrieta (tampoco sospechoso de radical: ha sido director general en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y concejal del PSOE en Madrid) considera que el ascenso de Draghi en el BCE y de otros exdirectivos de Goldman Sachs "no es en absoluto anecdótico". Y añade: "El problema es gravísimo porque algunos políticos deciden pensando que su destino final será el Goldman de turno".
Las puertas giratorias
El banco de inversión se rodea de un secretismo que alimenta su mito
Los ejemplos de "puerta giratoria" son abundantes y algunos de altísimo nivel. Como Robert Rubin: pasó de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro con Bill Clinton desde donde logró la máxima liberalización del sector financieroy luego aterrizó en Citigroup. O Henry Paulson: también saltó desde la dirección de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro de George W. Bush y desde este puesto fue clave en dejar quebrar el banco de inversiones Lehman Brothers, uno de los máximos rivales de Goldman.
Al frente de Goldman Sachs Internacional está Peter Shuterland, irlandés muy bien conectado con las instituciones comunitarias porque fue comisario de Competencia a finales de los años ochenta. Pero, además, en 2005 fichó a Mario Monti tras pasar diez años en el Ejecutivo comunitario, que nunca quiso fiscalizar las cuentas griegas cocinadas por el banco estadounidense. Monti fue primero comisario de Mercado Interno y luego de la Competencia.

Al año siguiente, en 2006, Goldman Sachs incorporó al economista jefe del BCE, Otmar Issing, tras una larga e influyente carrera en el Bundesbank y el BCE. Y antes del verano, el banco ha logrado otro fichaje importante: Huw Pill, economista de referencia del BCE.
"La UE conocía muy bien el fraude de las cuentas griegas preparado por Goldman y nunca quiso hacer nada", subraya Leonidas Vatikiotis, economista griego y asesor en Debtocracy, la versión griega de Inside Job que causa furor en internet.
Añade Vatikiotis: "Tenemos una prueba reciente de ello: la radical negativa del BCE, con el respaldo de la UE, a entregar a Bloomberg la información que reclama sobre cómo Grecia ocultó la deuda", concluye. La oposición del BCE a difundir estos documentos es total. Y la agencia incluso ha acudido a los tribunales para reclamarlos.
La "puerta giratoria" es un fenómeno común a todo el sector financiero y, sobre todo, a la gran banca de inversión. Pero Goldman Sachs se sitúa, con diferencia, en lo más alto del podio de ese imaginario de poder global en la sombra que los sectores ortodoxos suelen considerar meras "teorías conspirativas". El secretismo del banco alimenta el mito: también para este artículo ha declinado evaluar el ascenso de Draghi en el BCE y su pasado en la casa.
En 2011 se han editado dos libros de referencia sobre el banco, surgidos de ámbitos casi antagónicos pero con la misma conclusión explícita ya en el subtítulo que subraya el enorme poder oculto. De un lado, el periodista de Le Monde Marc Roche ha publicado El banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo (Deusto) (ver entrevista en la página siguiente). Y del otro, el financiero William D. Cohan firma Money and Power. How Goldman Sachs Came to Rule the World (Allen Lane), que podría traducirse como Dinero y poder. Cómo Goldman Sachs llegó para dirigir el mundo.
La imagen ha ido reforzándose más aún si cabe en los últimos años porque el banco ha estado relacionado, directa o indirectamente, con las operaciones más polémicas desde que en 2007 estalló la crisis: entre otras, el swap griego; el macrorrescate de la aseguradora AIG (cuyo hundimiento muy probablemente le hubiera arrastrado), mientras se dejaba caer Lehman Brothers, archirrival de Goldman; el caso Galleon, el mayor escándalo de uso de información privilegiada en décadas que ahora tiene en el punto de mira a Rajat Gupta, exconsejero del banco; y, muy particularmente, Abacus, quizá el mayor escándalo en las hipotecas subprime, detonante del estallido de la crisis mundial.
El 'caso Abacus'
Abacus es el nombre que el banco dio al producto financiero construido con hipotecas subprime de muy mala calidad que supuestamente puso a disposición de uno de sus mejores clientes, el hedge fund de John Paulson, a mediados de 2007, poco antes de que pinchara la burbuja. A Paulson se le invitó supuestamente a apostar en contra del producto (es decir, ganaba si Abacus se hundía) mientras que los clientes que invertían de verdad en el engendro estaban abocados a la ruina.
Para evitar una investigación sobre el caso, Goldman aceptó pagar 550 millones de dólares en julio de 2010. Se estima que Paulson se embolsó alrededor de 1.000 millones de dólares en una única apuesta. Y uno de los mayores perjudicados fue el banco alemán IKB, que perdió más de 150 millones y quedó al borde de la quiebra.
Entre los miembros del consejo de IKB en aquel momento estaba, en representación del Ejecutivo alemán, el prometedor Jörg Asmussen, que tuvo que mover todos los hilos y más para lograr el apoyo de su Gobierno para inyectar 1.500 millones de dinero público al banco comatoso y evitar la quiebra.
Asmussen es precisamente el hombre elegido por Berlín para sustituir al dimitido Jürgen Stark en el reducido Comité Ejecutivo del BCE. Y su nuevo jefe será Mario Draghi, el antiguo peso pesado del banco que inventó el swap griego y creó Abacus.
Cuando los trucos de las cuentas griegas quedaron al descubierto, ya en 2009, prendió el incendio en la eurozona: fue el inicio formal de la crisis europea, que empezó en Atenas, siguió en Irlanda y Portugal e infectó tanto al conjunto de la UE que aún amenaza con llevarse por delante hasta la construcción europea misma.
Ahora serán algunos de los exdirectivos del banco que ayudó a provocar el incendio los que han recibido el encargo de apagarlo. Pero ninguno apunta hacia su exbanco. Su receta compartida es otra: extrema austeridad de las cuentas públicas.
Ya en 2009, el nuevo Ejecutivo griego del socialista Yorgos Papandreu, escandalizado por los trucos contables creados por Goldman Sachs que dijo descubrir (y que se emplearon también en los gobiernos socialistas de Costas Simitis), puso al frente de la Agencia de Deuda Pública griega a Petros Christodoulou. El experto financiero no sólo había trabajado en Goldman Sachs, sino que en 2006 era el responsable de Mercados y Banca Privada del Banco Nacional de Grecia, la entidad privada que a partir de ese año vehiculó el swap griego diseñado por Goldman Sachs, a través de una cuenta en Delaware (EEUU), un territorio considerado un paraíso fiscal.
En octubre de 2010, otro exejecutivo de Goldman Sachs aterrizó en un puesto clave para afrontar la crisis de la eurozona: la dirección para Europa del FMI, actor de primer orden en los planes de rescate y guardián de las medidas ortodoxas de austeridad. Se trata del portugués Antonio Borges, vicepresidente y managing director de Goldman Sachs Internacional (la unidad del banco con sede en Londres que dirigió los swaps griegos) entre 2000 y 2008, justo coincidiendo con el programa griego del banco.
Y hoy asciende a la cúspide del BCE, que la mayoría de analistas consideran el actor más importante para esta fase de la crisis, Mario Draghi, exvicepresidente de Goldman Sachs Internacional entre 2002 y 2005. En estos años, el banquero italiano no se limitó a ser alto directivo del banco: era también socio y, por tanto, integrante de su restringida élite.
Cuando Draghi presentó sus credenciales ante la Eurocámara, el pasado junio, se vio forzado a hablar de Goldman y aseguró que nada supo en su momento de los swaps griegos. Pero la polémica operación de su exbanco le sigue persiguiendo hasta ahora.
"El ascenso de los exdirectivos de Goldman no es en absoluto anecdótico"
'Productos Frankenstein'
"Al menos, el nuevo presidente del BCE tendrá un mejor conocimiento que Trichet de los productos Frankenstein", ironiza por correo electrónico Marshall Auerback, economista de la Universidad de Missouri. "Poner a Draghi al frente del BCE es como tener a un zorro guardando el gallinero", explica a Público el prestigioso economista Simon Johnson, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Johnson añade, sin embargo, que hay que esperar porque, siguiendo con las metáforas que sugiere, cuando se pone "a un ladrón de vigilante", pueden suceder dos cosas: "A veces, ello evita nuevos robos", porque el nuevo vigilante conoce bien los métodos de los malhechores. Y otras veces, "simplemente hay más robos aún". "Ya veremos qué sucede", concluye.
La firma ha estado relacionada con las operaciones más polémicas de la crisis
Johnson no es ningún radical: llegó a ser economista jefe del FMI y quizá porque conoce bien el mundo económico ortodoxo ha sido capaz de escribir uno de los libros que con más solidez exponen la tesis de que hoy el poder está mucho más en manos de la gran banca que de los políticos. El libro se llama 13 bankers. The Wall Stret Takeover and the Next Financial Meltdown (Pantheon) [13 banqueros. La toma por parte de Wall Street y la próxima implosión financiera] y sus páginas describen muy bien el fenómeno de la "puerta giratoria". Es decir, los vasos comunicantes entre la esfera política y el poder económico, siempre dirigida por este último, que cuenta con piezas muy bien colocadas en los gobiernos y luego acoge generosamente a políticos clave cuando dejan el poder.
"En la UE también tenemos un Inside Job, sin duda; está clarísimo que no es exclusivo de EEUU", afirma Alejandro Inurrieta, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles, en referencia a la exitosa película sobre la crisis financiera que desnuda algunos ejemplos de "puerta giratoria". Inurrieta (tampoco sospechoso de radical: ha sido director general en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y concejal del PSOE en Madrid) considera que el ascenso de Draghi en el BCE y de otros exdirectivos de Goldman Sachs "no es en absoluto anecdótico". Y añade: "El problema es gravísimo porque algunos políticos deciden pensando que su destino final será el Goldman de turno".
Las puertas giratorias
El banco de inversión se rodea de un secretismo que alimenta su mito
Los ejemplos de "puerta giratoria" son abundantes y algunos de altísimo nivel. Como Robert Rubin: pasó de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro con Bill Clinton desde donde logró la máxima liberalización del sector financieroy luego aterrizó en Citigroup. O Henry Paulson: también saltó desde la dirección de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro de George W. Bush y desde este puesto fue clave en dejar quebrar el banco de inversiones Lehman Brothers, uno de los máximos rivales de Goldman.
Al frente de Goldman Sachs Internacional está Peter Shuterland, irlandés muy bien conectado con las instituciones comunitarias porque fue comisario de Competencia a finales de los años ochenta. Pero, además, en 2005 fichó a Mario Monti tras pasar diez años en el Ejecutivo comunitario, que nunca quiso fiscalizar las cuentas griegas cocinadas por el banco estadounidense. Monti fue primero comisario de Mercado Interno y luego de la Competencia.
Al año siguiente, en 2006, Goldman Sachs incorporó al economista jefe del BCE, Otmar Issing, tras una larga e influyente carrera en el Bundesbank y el BCE. Y antes del verano, el banco ha logrado otro fichaje importante: Huw Pill, economista de referencia del BCE.
"La UE conocía muy bien el fraude de las cuentas griegas preparado por Goldman y nunca quiso hacer nada", subraya Leonidas Vatikiotis, economista griego y asesor en Debtocracy, la versión griega de Inside Job que causa furor en internet.
Añade Vatikiotis: "Tenemos una prueba reciente de ello: la radical negativa del BCE, con el respaldo de la UE, a entregar a Bloomberg la información que reclama sobre cómo Grecia ocultó la deuda", concluye. La oposición del BCE a difundir estos documentos es total. Y la agencia incluso ha acudido a los tribunales para reclamarlos.

La "puerta giratoria" es un fenómeno común a todo el sector financiero y, sobre todo, a la gran banca de inversión. Pero Goldman Sachs se sitúa, con diferencia, en lo más alto del podio de ese imaginario de poder global en la sombra que los sectores ortodoxos suelen considerar meras "teorías conspirativas". El secretismo del banco alimenta el mito: también para este artículo ha declinado evaluar el ascenso de Draghi en el BCE y su pasado en la casa.
En 2011 se han editado dos libros de referencia sobre el banco, surgidos de ámbitos casi antagónicos pero con la misma conclusión explícita ya en el subtítulo que subraya el enorme poder oculto. De un lado, el periodista de Le Monde Marc Roche ha publicado El banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo (Deusto) (ver entrevista en la página siguiente). Y del otro, el financiero William D. Cohan firma Money and Power. How Goldman Sachs Came to Rule the World (Allen Lane), que podría traducirse como Dinero y poder. Cómo Goldman Sachs llegó para dirigir el mundo.
La imagen ha ido reforzándose más aún si cabe en los últimos años porque el banco ha estado relacionado, directa o indirectamente, con las operaciones más polémicas desde que en 2007 estalló la crisis: entre otras, el swap griego; el macrorrescate de la aseguradora AIG (cuyo hundimiento muy probablemente le hubiera arrastrado), mientras se dejaba caer Lehman Brothers, archirrival de Goldman; el caso Galleon, el mayor escándalo de uso de información privilegiada en décadas que ahora tiene en el punto de mira a Rajat Gupta, exconsejero del banco; y, muy particularmente, Abacus, quizá el mayor escándalo en las hipotecas subprime, detonante del estallido de la crisis mundial.
El 'caso Abacus'
Abacus es el nombre que el banco dio al producto financiero construido con hipotecas subprime de muy mala calidad que supuestamente puso a disposición de uno de sus mejores clientes, el hedge fund de John Paulson, a mediados de 2007, poco antes de que pinchara la burbuja. A Paulson se le invitó supuestamente a apostar en contra del producto (es decir, ganaba si Abacus se hundía) mientras que los clientes que invertían de verdad en el engendro estaban abocados a la ruina.
Para evitar una investigación sobre el caso, Goldman aceptó pagar 550 millones de dólares en julio de 2010. Se estima que Paulson se embolsó alrededor de 1.000 millones de dólares en una única apuesta. Y uno de los mayores perjudicados fue el banco alemán IKB, que perdió más de 150 millones y quedó al borde de la quiebra.
Entre los miembros del consejo de IKB en aquel momento estaba, en representación del Ejecutivo alemán, el prometedor Jörg Asmussen, que tuvo que mover todos los hilos y más para lograr el apoyo de su Gobierno para inyectar 1.500 millones de dinero público al banco comatoso y evitar la quiebra.
Asmussen es precisamente el hombre elegido por Berlín para sustituir al dimitido Jürgen Stark en el reducido Comité Ejecutivo del BCE. Y su nuevo jefe será Mario Draghi, el antiguo peso pesado del banco que inventó el swap griego y creó Abacus."
PERE RUSIÑOL MADRID 01/11/2011 12:27 Actualizado: 01/11/2011 12:27 ;PUBLICO.ES
Entretanto surgem movimentos (Occupy togheter) que de uma forma incipiente tentam mostrar o seu inconformismo e assombro pelo rumo que levamos e que a muito curto prazo terá de ter uma involução. Mas para já qual?
Sexta-feira, Setembro 16, 2011
Cibernética anti-escorbuto

Isto vem já bem de trás(o bem, não vem de trás , faz-se, o que vem de trás é a experiência),a necessidade talvez já postada de estabelecer pressões críticas nos postulados (às tantas desarranjados) que asseveram C.Darwin como mentor da teoria da evolução das espécies, facto ao qual também coloco renitências, sabendo-o um pensador critico, de uma perscrutancia fenomenal, e de que muito do que hoje passa por ter sido uma autoria sua não passa de uma leitura fechada de um trabalho científico fenomenal feita por uma facção não menos fundamentalista que os fundamentalistas criacionistas.

Seja.
Não à teoria da Evolução baseada no princípio das mutações aleatórias.
Isto dito hoje, até porque já temos artigos da NationalGeographic(!) que demonstra como determinados peixinhos apreende em relativamente poucas gerações comportamentos e variações morfológicas adaptativas ao meio , ou como eu próprio digo que estes novos mosquitos não se mostram subtilmente vitorianos a esconder-se nas sombras por acaso; não é verdadeiramente novo; mas as repercussões podem ser bem mais interessantes e preponderantes na organização social Humana do que simplesmente estarmos a falar de uma preposição ideológica relativa à influência de um Deus omnipotente na feitura de um (pseudo)Homem feito à sua imagem ou de uma desestabilizada capacidade de se reinscrever.
Assim, a temática de hoje do frontespício do Google é suficiente para reavivar este tema que teimo que seja da maior importância.
A Google vem relembrar Albert Szent-Györgyi, não pela descoberta da importância da vitamina C, mas antes pela introdução de um novo significado na abordagem da organização de sistemas (vulgo cibernética) e do que uma nova significância pode ter de realmente inovador na compreensão do que nos rodeia, e a parir dessa compreensão do que poderemos sugerir (ou aventar) como propostas de devir.
Estas baseiam-se nesta premissa , que passo a transcrever da wikipedia, e fazem referência à definição de SINTROPIA:
"A sintropia, também designada negentropia - entropia negativa, é o contrário de entropia (que é a medida do grau de desorganização do sistema), ou seja, mede a organização das partículas do sistema. Um elemento negentrópico é aquele que contribui para o equilíbrio e para o desenvolvimento organizacional. A sintropia é um princípio simétrico e oposto ao de entropia física.

Enquanto a entropia é a medida da desordem ou da imprevisibilidade da informação, a sintropia é a função que representa o grau de ordem e de previsibilidade existente num sistema.
O processo de formação da palavra negentropia é semelhante ao da palavra negócio, que contém a ideia de negação de ócio. Quem tem um negócio é aquele que não quer ficar no ócio.
A teoria da entropia é medir a degradação de energia que ocorre em um sistema de acordo com a segunda lei da termodinâmica e o fato de que em qualquer mudança física nem toda a energia que está no sistema inicial e que constitui o corpo é encontrado no sistema e na constituição do corpo final. De fato, alguma energia é absorvida no trabalho necessário para o processamento, e grande parte desta é dissipada na forma de calor.
Um exemplo de entropia é a iluminação fornecida por lâmpadas incandescentes, em que nem toda a eletricidade (energia) usada é convertida na forma de luz (energia útil), mas uma parte se perde na forma de calor (energia inútil para a iluminação). O princípio da entropia, inicialmente previsto pelo físico alemão Rudolf Clausius, leva à conclusão de que, em última análise, devido ao fato de haver mais geração de energia inútil (na forma de calor) nos trabalhos necessários para os processos físicos de transformação, o universo acabará dissipando toda sua energia na forma de calor.
O princípio da Sintropia (ao qual a entropia está intimamente ligada, dentro de cada sistema do universo, até mesmo os cibernéticos, vivos ou não) faz com que sua existência seja preservada apesar da entropia nesse mesmo sistema. É um processo que opõe-se à perda de energia, e desorganização através de uma injeção de novas energias geradas a partir deste mesmo processo ou de outros, de fora do sistema, e muitas vezes energia inútil nestes.
Um exemplo de sintropia é o metabolismo de organismos vivos em que, para enfrentar o catabolismo que leva ao consumo e destruição do tecido do organismo para viver, exerce o anabolismo, que reconstitui os tecidos através da ingestão de alimentos ou seja, substâncias retiradas do mundo exterior ao organismo/sistema.
Um sistema é cibernético quando processa informações e é capaz de ajustar seu próprio funcionamento automaticamente ao processar as informações (feedbacks) vindas de dentro e de fora do próprio sistema. Alguns exemplos de sistemas cibernéticos são organismos vivos, máquinas automáticas, instituições, etc. A sintropia é um princípio cibernético de organização, de unificação, ao contrário do da entropia, que é o da desorganização, da desintegração. Existe a entropia (perda, desorganização) e a sintropia (ganho, organização) no âmbito da termodinâmica (energia) e da cibernética (informação).
Entropia é a tendência dos sistemas cibernéticos de se desorganizarem, perdendo energia e informação e rumar para a autodestruição. Sintropia é a programação dos sistemas cibernéticos para se organizarem e reorganizarem de modo a manter ou repor energia e informação visando a preservar sua configuração e existência, um programa de auto-preservação.
O princípio da Sintropia primeiro foi afirmada pelo matemático italiano Luigi Fantappié e depois foi retomada e continuou com contribuições de vários outros especialistas independentes, inclusive Salvatore Arcidiacono, Leonardo Sinisgalli e Albert Szent-Györgyi.
Segundo Ilya Prigogine (Prémio Nobel da Química em 1977), flutuações ao acaso podem dar origem a formas mais complexas, a partir de grandes perturbações em um sistema, as quais podem dar início a mudanças importantes, tornando o sistema altamente frágil (aumento da desorganização – entropia). Pode surgir então uma súbita reorganização para uma forma mais complexa (aumento da ordem – sintropia). As perturbações em um sistema são a chave para o crescimento da ordem. Isso seria uma forma de explicar, por exemplo, o surgimento de vida nos planetas. As configurações da natureza interagem com o ambiente local, consumindo energia dele proveniente e fazendo retornar a ele os subprodutos dessa utilização de energia. Os sistemas aumentam a sua desordem para que possa haver mais organização – as desorganizações do sistemas resultam em maior ordem – maior sintropia.
A sintropia é considerada uma hipótese científica, não ainda uma teoria. Alguns a consideram uma hipótese que já foi descartada, enquanto outros a defendem como necessária para explicar a existência da vida e do próprio Universo."
Ora isto vem reforçar iniludivelmente a teoria com qual tomei conhecimento em 1997 com o livro de Rosine Chandebois "Para acabar com o Darwinismo" (isbn: 972-8329-63-6.
Queremos mais, queremos mais exemplo; mais aprendizagem, mais mostras significantes de valor.
Isto coloca ua responsabilidade e um horizonte fantástico nas possibilidades de nos tornarmos muito melhores individuos no intuito de um futuro global melhor.
Progresso, sem medo.
Aprendizagem por exemplo.
Progresso, sem medo.
Aprendizagem por exemplo.
Progresso, sem medo.
Sempre com muita atenção, e sem lançar a venturas quem não o faça sem ser por consciência própria, e sintrópicamente assim.
Quarta-feira, Agosto 24, 2011
Segunda-feira, Julho 25, 2011
História fast-feed
As noticias, nos dias quentes, leva-as o vento não te apoquentes, e o que tiver de ser será, que jornal de hoje nunca é o de amanhã.
"Canadian developer Phillip Mendonça-Vieira ran an automated script that captured a screenshot of the NY Times' front page twice an hour, 24 hours a day, for a year. He compiled more than 12,000 images to create this 6-minute hyper-scan of a year's worth of headlines, photos and ... advertising. The visual competition for the readers' attention is what I found most captivating, plus how the lead photo tends to dominate the news mood for that moment."
in:http://www.lensculture.com/webloglc/index.html
Terça-feira, Julho 12, 2011

Although the use of armed drones is still relatively new,
there are a number of serious concerns about their use.
Firstly, there is a picture emerging of high civilian casualties
from drone strikes. While reliable and accurate figures are
difficult to obtain, persistent press and NGO reports seem
to support this.
In addition, the UN’s Special Rapporteur on extrajudicial,
summary or arbitrary executions, Philip Alston, has repeatedly
asked the US to explain how they justify the use of drones to
target and kill individuals under international law. He has said
the US government (and by implication the UK government)
“Should specify the basis for decisions to kill rather than capture
particular individuals... ensure in advance of drone killings that
they comply with international law, and... make public the number
of civilians collaterally killed as a result of drone attacks, and
the measures in place to prevent such casualties”.93 Fellowship
of Reconciliation echoes Alston’s call for transparency both in
regard to the use of drones in targeted killings and the level of
civilian casualties arising from their use.
A further serious ethical question is the extent to which armed
drones will become autonomous in the future. While politicians
and defence officials issue assurances that armed drones will
always have a ‘man-in-the-loop’ to give the go-ahead before
an attack,94 the military industry seem to be researching and
exploring the development of drones that have the capacity to
launch weapons autonomously.95
Finally, the extent to which drone operators can become trigger
happy with drone weaponry is a matter of real concern. As US
army chaplain and ethics instructor, Keith Shurtleff, has said “As
war becomes safer and easier, as soldiers are removed from the
horrors of war and see the enemy not as humans but as blips
on a screen, there is a very real danger of losing the deterrent
that such horrors provide.”96 Drone operators, watching video
screens for many hours may well, as Alston puts it, be prone to
a “‘Playstation’ mentality” that lowers the threshold in regard to
launching an attack.
The Fellowship of Reconciliation advocates nonviolent conflict
transformation and opposes the growing use of armed drones.
Drones are the latest in a long line of new ‘super’ weapons
developed and used in the mistaken belief that they will provide
a clean and tidy solution to human conflict. Time and again
history has proved that this is a myth.
in: http://dronewarsuk.wordpress.com/
"And for some reason I always seem to have it stuck in my head that one drone joke that Obama told about warning the boys who are interested in his daughters to "remember that he has drones." And you thought my drone joke was bad…"
in:http://www.fair.org/blog/2011/04/25/drone-debate-breaks-out-at-washington-post/
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